¿Cómo afectan estas cosas al erotismo?

Por Pablo Odell > vía Microsiervos > vía jwz.

¿Cómo afectan estas cosas al erotismo?

¿Cómo afectan estas cosas al erotismo?

“Ahora resulta que en los catálogos de la firma de moda H&M ahora se utilizan cuerpos virtuales bajo cabezas reales. Según dice la firma, es porque así es más fácil ponerles a las «muñecas» la ropa, en «cuerpos» en los que encaja a la perfección. En fin, más madera para el debate sobre qué es real y qué no y lo decididamente poco que podemos fiarnos de los cánones de belleza que nos transmiten revistas, anuncios publicitarios y películas. Si los cuerpos han de ser tan «perfectos» que tan solo modelos digitales sirven de base, y lo único que se les deja de humanidad son cabezas cortadas-y-pegadas, ¿en qué mundo vivimos?

Y luego la gente queriendo ser como en las revistas… sin saber que en realidad, no existen”.

¿El erotismo, también el Erotismo & Pornografía, trabaja sobre materia real, o irreal? No suena nada bien que los sueños eróticos de las personas se sirvan de avatares de bibliotecas digitales ofrecidas por todo el ruido mediático del mundo, parecidos razonables claramente idealizados según modas. ¿Qué pasará cuando tu yo yo tengamos la misma fantasía modelada por computadora? ¿Será que lo que importa de la fantasía erótica es el guión y no, su textura ni sus formas? Es que el deseo de ser como los que salen en las revistas y en los medios… ¿Es un deseo real o prefigurado sobre los deseos reales? ¿Qué es un deseo real?

Obsevamos la fotografía que ilustra esta entrada: Qué chica más mona x 4… En vez de poder saborear cuatro formas diferentes de ser humana mujer… ok, en bañador, ok en publicidad… en el marco del tiempo de una edad, de un momento. Porque lo terrible del software no está sólo en el ideal lineal de su programa ni en su asombrosa falta de cretividad clonando una sola poligonía femenina, lo terrible es que la máquina no sabe del tiempo: lo digital no tiene edad. Esos clones de chica mona, son tremendos porque niegan la edad y el momento de los cuerpos… creando un espacio fantástico en el que siempre vamos a tener 25 años.

De eso va In Time, una película facilona sobre ricos y pobres que deslumbra, seguramente a propósito, una metáfora de parte del tiempo que nos toca vivir. ¡Todos siempre con 25! Y sólo una élite, con 25 para siempre.

La cuestión que me queda botando es cómo afectan los medios a nuestras fantasías eróticas.

20 Comentarios

  1. Aitana dice:

    Este tipo de campañas sí que afectan al concepto de erotismo en tanto en cuanto el target es el de una compradora joven la cual, en términos generales, ni siquiera ha llegado a desarrollar un mínimo conocimiento de su cuerpo. Las visiones sobre el propio se deforman y la preocupación deja de centrarse en la conquista de otros seres para centrarse en la conquista del propio ego, obviamente afectado por una distorsión de la imagen de lo que la sociedad espera de un@. De este tipo de cosas uno se da cuenta con la edad. Los gustos y las necesidades de mostrar cambian con el tiempo. Para mí, la cuestión principal es si llegará un momento en que nuestras mentes estén tan trastocadas por esos cánones impuestos, que todos necesitemos de terapia para poder tener una vida sexual normal, relajada y placentera, en la que al desnudarnos nos preocupe más el disfrute que el pensar si estamos demasiado gordos, mal depilados, o tenemos muchas estrías a los ojos del otro.

    • Pablo Odell dice:

      Comparto tu comentario Aitana.

      …¿No crees que para muchos ese momnto ya llegó?

      Gracias por compartir tu punto de vista.
      Saludos erotomaníacos.

  2. Pablo Odell dice:

    Mensaje de M. enviado por correo electrónico que publicamos nosotros por preferir ella el anonimato.

    In time desperdicia una buena idea en una cosa facilona y que viene a caer en el lugar común del discurso yonki. Entregados como perras y perros a los placeres que sabemos mentirosos y angustiantes, del consumo, de consumirnos consumiendo. Cada compra un chute, cada vez menos fuerte, cada vez necesitamos más. Dame más, dame más, dame más… Según dónde se gima y se grite esto será de placer o de súplica de un yonki extraviado de consumo. ¿No follamos más? ¿Será por eso que nos ponen las aventuras eróticas y asumidas de DSK? Seguro que nos pone más que las nenas de H&M. Es un señor con el pecho enchido por los años, las canas desmelenadas con cuidado, la camisa sin corbata y el último botón desabrochado, la sonrisa leve de Mona Lisa, evidencia que el recuerdo de aquellas folladas son su soporte en horas bajas. Ni una pizca de arrepentimiento. Simplemente antes podría haber sido presidente de Francia, cosa que puede poner a cualquiera y ahora no. ¿Y no es también la calentura, el sexo, el erotismo, cuestión de edades? En este sentido, como creo que en todos, paso de quedarme en los 25. ¡Ni un paso atrás! ¡Follaremos!

  3. Susana Moo dice:

    A veces dan ganas de escupir a la pantalla, pero como soy bien educada -y la pantalla es mía- seguiré la recomendación de la Madre Teresa de no posicionarnos en contra, sólo a favor.
    Entonces declaro aquí que estoy a favor de la variedad estética en la calentura y me esfuerzo en mis fantasías íntimas por buscarla en modelos alternativos… ¿alternativos? El caso es que la encuentro muy fácil.
    Los caminos del placer son inescrutables ¡y variopintos!

    • Pablo Odell dice:

      No pierda el sentido de humor Mrs. Moo, no les de el gusto de enfadarse.

      Todos estamos a favor de la variedad estética en la calentura – I supose– pero todos vivimos en el mundo que vivimos y sufrimos impactos del ruido mediático del mundo… que me pregunto cómo estarán afectando a nuestras fantasías erótomaníacas. ¿Cuánto falta para que soñemos la realidad virtual de la máquina?

      Los caminos del placer, claro que sí, son inescrutables… pero hay que escrutarlos. ¿No se va reduciendo todo –como temía Aldous Huxley– a la pasividad y al egoísmo?

      ¿Reside el valor de las fantasías eróticas en ofrecerse como abono de una experiencia más amplia: como segmento de una secuencia de sentido que empezó en otro lugar y que, a lo mejor, terminará en otra parte, que hará transitar sentido desde zonas limítrofes?

      Vivimos alrededor del erotismo mucha prefabricación e imposición del efecto, de sus virtudes, de su potencial, tratando de generar en nosotros un efecto sentimental, ya provocado y comentado, ya confeccionado de modo que, la fantasía –realmente lo que de verdad importa–, queda reducido a la anécdota y al volumen.

      Nos estamos acostumbrando a la articulación de una comunicación sensiblera en la que lo fundamental no es involucrar al “erotomaníaco” en una aventura de descubrimiento activo, sino simplemente obligarlo con fuerza a adquirir un nuevo producto imposible de no tener. El erotismo, propuesto como un cebo ideal para un público perezoso que desea sobre todo participar de los valores de lo sexy y convencerse a sí mismo de que los disfruta como si tuviera 25, sin verse precisado a perderse en esfuerzos innecesarios.

      Gracias Susana por participar.

  4. La disociación cuerpo-cara, equivale a la escisión de la mujer cuerpo-mente, algo que se ha manifestado de forma diversa y cuyos inicios se dan desde el Timeo de Platón pero que, ya en estos casos, llega a una destrucción de su posible integridad.

    Poner en imagen el ideal de mujer de acuerdo a parámetros electrónicos, ¿es humanizar la belleza? El ideal acaso reflexionado desde la mirada carnal de una belleza?

    Triste método esta prefiguración en donde ni laberínticamente se puede acceder a un alma femenina.
    Por el cuerpo se llega al alma.

    Jeannette L. Clariond

    • Pablo Odell dice:

      Cierto que existe esa analogía con la disociación cuerpo-mente platónica.

      No creo que los parámetros electrónicos humanicen la belleza aunque claramente esos parámetros han sido confeccionados por alguien, siguiendo instrucciones de otro alguien…

      Y totalmente de acuerdo, “Triste método esta prefiguración en donde ni laberínticamente se puede acceder a un alma femenina. Por el cuerpo se llega al alma”.

      Saludos Jannette y muchas gracias por participar.

  5. Lorena Lobita dice:

    Hace unos días atrás, estaba contemplando imágenes de modelos en un catálogo de ropa que me llega a la casa. Imagen tras imagen me perturbaba. Me preguntaba, ¿qué pasa? ¿Qué pasa con estas mujeres? Veo que no tienen ningún conocimiento de su cuerpo… existe una distorsión en su postura. Se nota que no se conocen a sí mismas. Ahora me pregunto sí estos cuerpos también no eran productos de un programa, de un software.

    Estaba verdaderamente horrorizada al contemplarlas. Me preguntaba si esta era la realidad de hoy en día de las jóvenes, de los módelos, y por qué no lo había notado antes, y si era una nueva sensibilidad mía el poder percibir estos desfaces… no, quizá no era eso, quizá por primera vez, estos no eran cuerpos de mujer. El verdadero erotismo para la mujer existe en el misterio provocador de interiores y en conocer a su cuerpo, tener en cuenta las más sutiles sensaciones y flujos de energía vital. Estas imágenes son precisamente eso, imágenes que en realidad son el antítesis de lo sensual, de lo erótico. Simplemente no participan de esas características. Es algo tergiversado que para mi es la extensión lógica de la negación occidental del cuerpo, de lo feminino, de su voluptuosidad, de su temporalidad, algo que ha resultado en el crisis de anorexia, y otros desajustes psicológicos, especialmente para la mujer.

    En cuánto a la cuestión de cómo afectan los medios a nuestras fantasías, el objetivo es vendernos algo, para lograr la venta, es preciso que el consumidor sienta que le falta algo. Si ahora le falta hasta el cuerpo, siendo que la imagen es como un espejo, es lo máximo, queda sediento de lo que falta, que perturbado, necesita algo y no sabe lo que es, pero el producto en venta promete resolver el problema. Pero ni en el caso del catálogo ni en el caso de estas imágenes de “cuerpos” con bañeras me entra ningún lujo de sensación ni fantasía erótica, es notoria su ausencia total… nos han robado el trópico, la humedad, la imperfección de la belleza y la insinuación de algo más, el misterio en el interior de las cosas en lo que no se ve, más allá, aquí todos los planos son externos, nos han dejado con un hambre atróz.

    Saludos erotomaníacos,
    Lorena

    • Pablo Odell dice:

      Es bien interesante la idea que planteas entre el auto-conocimiento y el ideal de belleza que se persigue: y muy cierto que uno ve personas que, decididamente, no se conocen ni conocen su cuerpo.

      Y yo creo que sí, que son modelismos de software… antes lo eran de retoques fotográficos y antes, supongo, de miradas más o menos complacientes del artista pintor para con quien posaba. El elemento que introduce la máquina es que no tiene en cuenta el tiempo y la edad humana (en sus representaciones, porque ya no es humana) y por tanto idealiza abstractos atemporales.

      …O bien se trata de campañas para personas en un punto de su desarrollo muy concreto (y con un auto-conocimiento muy limitado de si) o todos estamos locos y, cabalmente, queremos aparentar 25 siempre.

      Me gusta tu definición de erotismo: “El verdadero erotismo para la mujer existe en el misterio provocador de interiores y en conocer a su cuerpo, tener en cuenta las más sutiles sensaciones y flujos de energía vital. Estas imágenes son precisamente eso, imágenes que en realidad son el antítesis de lo sensual, de lo erótico”.

      Y eso de que “nos han robado el trópico, la humedad, la imperfección de la belleza y la insinuación de algo más, el misterio en el interior de las cosas en lo que no se ve, nos han dejado con un hambre atroz”.

      Gracias Lorena por compartir tu reflexión.

  6. Qué lástima que el bello cuerpo femenino, templo de la vida, se vea así desnaturalizado, desacralizado, degradado y convertido en una especie de robot al servicio del márketing…

    http://mariaeugeniaeyras.wordpress.com/2009/05/12/el-templo-de-la-vida/

  7. Carmita dice:

    Exceptuando la aportación de Pablo, me faltan aquí la opinión de otros señores. He leído el texto y cada uno de los comentarios. Que yo me pregunto, hagan la siguiente prueba. Pónganlas de una en una y por separado, que no se sepa que son el mismo cuerpo aunque con diferente color. Cualquiera que las mire ni se planteará todas las preguntas que nos hemos hecho nosotros. Verán una chica guapa con buen cuerpo que hace su trabajo de modelo. Algunos pensarán la serie de polvos (con perdón) que tienen y otras diremos “Vale, yo ya no tengo esas piernas, pero me puede quedar bien ese bikini, puede que mi culo más llenito le de algo más de gracia”.

    Lo que digo es que hablamos de firmas que venden ropa y que para seguir vendiendo tienen que utilizar modelos. Eso fue, es y será así. ¿Qué importa que sean modelos generados por ordenador y por tanto ficción si hay chicas reales con cuerpos de ficción?. A veces para soñar a lo grande un@ se imagina en los brazos de su model@ preferid@ y con eso nos calentamos. Y otras veces nos sirve el o la que nos acabamos de cruzar por la calle que siendo un ser anónimo nos ha despertado la chispita de lo erótico.

    Todo claro, en mi humilde opinión

    • Pablo Odell dice:

      Hola Carmita, gracias por participar.

      Claramente tienes razón: los hombres tienen menos interés en conversar sobre estas cosas. Estoy de acuerdo que una cosa es el catálogo y su finalidad comercial. Pero si extrapolamos todo el ruido mediático entorno a la moda (hombre y mujer), tenemos al final del día muchos impactos… y me preguntaba cómo afectaban estas cosas a las fantasías eróticas.

  8. Arabella Salaverry dice:

    Considero que el erotismo se encuentra en un estamento muy lejano, absolutamente ajeno a lo que puede inspirar un remedo de cuerpo femenino diseñado a partir de un modelo de software.

    Entiendo el erotismo como un disfrute pleno a partir de los sentidos, que como bien lo acotan, son el vehículo para llegar al “alma”…

    Lo patético de todo esto es la posible influencia que esta concepción del cuerpo tenga, sobre todo en las nuevas generaciones, en la configuración de un modelo aspiracional de lo estéticamente “apetecible” o “necesario”, y que a partir de este posible modelo se construya un concepto de lo “erótico”.
    La gran pregunta sería Cómo abstraerse de esa aberración?…

    • Pablo Odell dice:

      El ruido mediático del mundo, su relación con el relato histórico, con las Artes y la Literatura… Habrá quien sienta el erotismo esté lejos del remedo diseñado a partir de un modelo de software, entonces quizá esté cerca de lo gótica moda de los vampiros, o bajo la influencia de modelos deportivos mercantilizados. Habrá quien sienta el erotismo influenciado por las imágenes de Lautrec, Modigliani o Leonardo Da Vinci.

      El erotismo, así lo entiendo yo también, como un disfrute pleno a partir de los sentidos… ¿Un vehículo para llegar al cuerpo del alma? Quizá todo esto, más que afectar a nuestras fantasías eróticas, afecte al alma de nuestro cuerpo… que sueña y fantasea.

      Y sí, estoy de acuerdo con vos que hay un problema si lo pensamos en clave nuevas generaciones, en la configuración de un modelo aspiracional de lo estéticamente apetecible o necesario.

      ¿No crees en ese sentido que una buena manera sería –siendo el erotismo, el sexo y la sexualidad tan importantes en la vida– integrar decididamente esos temas en la educación?

      Arabella, lindo verte por acá y que comentes.

  9. Gioconda Belli dice:

    No pienso que las imágenes de mujeres perfectas afecten el tacto y la intimidad. Han estado allí desde hace tanto tiempo… afectan a las jovencitas, es verdad, pero esa fase es tan corta. Los que ya pasamos la adolescencia, no nos equivocamos y sabemos que las manos, la nariz, la boca, encuentran su propio lenguaje y no miden más grosores que la intensidad del aliento agitado. Por otro lado, no se puede negar que la belleza tiene sus parámetros y que, naturalmente, la buscamos y le rendimos pleitesía. Tenemos una profunda vocación estética.

    De noche,
    la esposa aclara

    No.
    No tengo las piernas de la Cindy Crawford.
    No me he pasado la vida en pasarelas,
    desfiles de modas, tostada bajo las luces de los fotógrafos.
    Mis piernas son anchas ya llegando a la cadera,
    y a pesar de mis múltiples intentos
    por ponerme trajes aeróbicos y tirarme en el suelo a sudar,
    no logro que pierdan esa tendencia a ensancharse,
    como pilares que necesitaran jugoso sustento.

    No.
    No tengo la cintura de la Cindy Crawford
    Ni ese vientre perfecto, liso y ligeramente cóncavo,
    con el ombligo deslumbrante en el centro.
    Alguna vez lo tuve. Alguna vez presumí de esa región de mi anatomía.
    Fué antes de que naciera Camilo,
    antes de que él decidiera apresurarse a nacer
    y entrar al mundo de pie;
    antes de que la cesárea
    me dejara cicatriz.

    No.
    No tengo los brazos de la Cindy Crawford
    Tostados, torneados, cada músculo fortalecido con el ejercicio indicado,
    las pesas delicadamente balanceadas.
    Mis brazos delgados no han desarrollado más musculatora
    que la necesaria para marcar estas teclas,
    cargar a mis hijos, cepillarme el pelo,
    gesticular discutiendo sobre el futuro,
    abrazar a los amigos.

    No.
    No tengo los pechos de la Cindy Crawford,
    anchos, redondos, copa B o C.
    Los míos nunca han sido muy lucidores en los escotes,
    aún cuando mi madre me asegurara
    -madre al fin-
    que los pechos, así separados, eran los pechos griegos
    de la Venus de Milo.

    Ah! Y la cara, la cara de la Cindy Crawford, ni se diga.
    Ese lunar en la comisura de la boca,
    las facciones tan en órden, los ojos grandes,
    el arco de las cejas, la nariz delicada.
    Mi cara, por la costumbre, ha terminado por gustarme:
    los ojos de elefante, la nariz con sus ventanas de par en par,
    la boca respetable, después de todo sensual.
    Se salva el conjunto con la ayuda del pelo.
    En este departamento sí puedo aventajar a la Cindy Crawford.
    No sé si esto pueda servirte de consuelo.

    Por último y como la más pesada evidencia,
    no tengo el trasero de la Cindy Crawford:
    pequeño, redondo, cada mitad exquisitamente delineada.
    El mío es tenazmente grande, ancho,
    ánfora o tinaja usted escoja.
    No hay manera de ocultarlo
    y lo más que puedo es no tenerle verguenza,
    sacarle provecho para leer cómodamente sentada
    o ser escritora.

    Pero decime:
    ¿Cuántas veces has tenido a la Cindy Crawford
    a tus pies?
    ¿Cuántas veces te ha ofrecido, como yo, ternura en la mañana,
    besos en la nuca mientras dormís,
    cosquillas, risas, el sorbete en la cama,
    un poema de pronto, la idea para una aventura,
    las premoniciones?
    ¿Qué experiencias te podría contar la Cindy Crawford
    que, remotamente, pudieran compararse con las mías,
    qué revoluciones, conspiraciones, hechos históricos,
    tiene ella en su haber?
    Modestia aparte, ¿será su cuerpo tan perfecto
    capaz de los desaforos del mío,
    brioso, gentil, conocedor de noches sin mañana,
    de mañanas sin noche,
    sabio explorador de todos los rincones de tu geografía?

    Pensalo bien. Evaluá lo que te ofrezco.
    Cerrá esa revista
    y vení a la cama.

    • Pablo Odell dice:

      Estoy de acuerdo con vos que las imágenes de mujeres perfectas no afectan el tacto y la intimidad, que están en nosotros hace mucho más tiempo. ¿Y que si afecta, afecta más a los jóvenes pero no tanto? Ojalá que sí. Saber que las manos, la nariz, la boca, encuentran su propio lenguaje y no miden más grosores que la intensidad del aliento agitado. Entonces, el erotismo y su juego de parámetros, ¿sucede más allá de las personas y sus cuerpos? Me gusta pensar que como en el amor, es parte de una corriente humana que trasciende individuos.

      Un poco como reflejabas en aquel poema en Granada, Nicaragua: El hombre y el universo

      Gracias Gioconda por acercarte, participar y participarnos de ese poema.

  10. Pablo Odell dice:

    Guadalupe Miles nos manda este enlace:

    En plena vorágine mediática por la polémica surgida con la portada de la modelo estadounidense de 19 años, Karlie Kloss, para Vogue. En la que se puede observar el cuerpo exageradamente delgado y fibroso de la joven, surge Julia Schneider. Se trata de la nueva y flamante ganadora del prestigioso concurso de modelos de la agencia Elite, responsables de descubrir a modelos de la talla de Cindy Crawford, quien ganara la primera edición del concurso, o Naomi Campbell, que sin participar fue una de las muchísimas supermodelos que formaron parte de su plantilla.

  11. Flor Batista dice:

    En mucho concuerdo con Gioconda, y habla una chica de 30 años. No creo que este tipo de publicidad afecte al amor sensual, ese que se despliega en la cama y en las caricias, más sí creo que tengan un fuerte impacto en la autoimagen de una chica que compara sus curvas con las de una imagen prediseñada que no deja de ser real por ser virtual. Es el reto que tenemos que enfrentar los seres humanos de esta era, que nos hacemos cargo de objetos materiales y virtuales, ¿cómo afecta esta convivivencia con objetos virtuales? creo que todavía no podemos dar una respuesta enfática, más bien vamos perfilando una y entrevemos sus implicaciones, el aislamiento y la soledad.

    • Pablo Odell dice:

      Hola Flor,

      Estoy de acuerdo en que directamente puede no afectar al amor sensual, pero en la medida que medre en la autoimagen de alguna persona, terminará afectando al modo en que esta comparte y participa del despliegue en la cama, las caricias, y en que el reto al que nos enfrentamos tiene que ver con las relaciones entre lo real y lo virtual… Y quizá sí sea pronto para dar respuestas, pero no para irlas ensayando, ¿no crees?

      Gracias por acercarte y compartir tu punto de vista. Continuamos…

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